La Primera Guerra Mundial
Con la Primera Guerra Mundial comenzó para la corporación una época de exigencias e influencias completamente nuevas. Los asuntos habituales de los que hasta entonces se había ocupado el Burschenrat pasaron repentinamente a segundo plano ante una nueva problemática. Después de casi veinte años de actividad en círculos más bien apartados, la Burschenschaft debía ahora afirmar su posición ante la opinión pública.
Como consecuencia del conflicto que entonces se desarrollaba en el mundo, surgieron dentro de la corporación dos posturas distintas. Más adelante se las llamó la corriente «más alemana» y la «menos alemana». Probablemente estas denominaciones eran las que mejor reflejaban el conflicto interno que enfrentaba cada miembro germano-chileno de la Burschenschaft.
Los llamados «más alemanes» sostenían que era necesario actuar públicamente en defensa de Alemania, refutando las acusaciones injustas y la propaganda tendenciosa e intentando ofrecer a los chilenos una imagen clara de los hechos. Sin embargo, esta actitud significaba adoptar una posición política, puesto que para Chile la guerra constituía una controversia de carácter político. Ello entrañaba un peligro al que se habría expuesto a la corporación y que los partidarios de la corriente «menos alemana» reconocían. Ellos también abogaban por una actuación pública, pero en otro sentido, ya que los miembros de la Burschenschaft eran ciudadanos chilenos. Querían mantener viva la simpatía por las costumbres alemanas y despertar la comprensión del actuar alemán mediante artículos de carácter suprapolítico. Esta visión terminó imponiéndose también entre la mayoría de los hermanos de la corporación; sin duda, para bien de la Burschenschaft.
En aquella época volvió a ser muy importante para la Burschenschaft la labor de sus fundadores y, en particular, la del A.H. Christoph Martin. Una amistad de muchos años lo unía al destacado político e historiador chileno Gonzalo Bulnes. A esta circunstancia debe principalmente la corporación el haber podido llevar a la práctica los deseos expresados por la corriente «menos alemana». Sin la amistad mediadora de Bulnes, la Burschenschaft seguramente no habría encontrado el camino hacia la redacción del diario «La Nación», desde donde pudo desarrollar activamente una labor favorable a Alemania. Cuando la propaganda de las potencias aliadas ejercía una presión cada vez mayor en Sudamérica para obligar a los distintos Estados a entrar en guerra con Alemania, solo Chile y Argentina mantuvieron su neutralidad frente al Imperio alemán. Esta circunstancia se debió en gran medida a Bulnes. Sus vínculos familiares con el presidente chileno Sanfuentes, su amistad con el presidente argentino y su amplia influencia permitieron evitar una ruptura con Alemania. Gracias a ello, los germano-chilenos pudieron conservar sus bienes y sus instituciones culturales no tuvieron que suspender sus actividades.
En este contexto cabe mencionar la fundación del Deutsch Chilenischer Bund (DCB) en 1916. Surgió del «Bund für Deutsche Kultur in Chile», en el que participaban germano-chilenos, ciudadanos del Imperio alemán y también amigos chilenos. Durante el 20.º aniversario de nuestra corporación se proclamó oficialmente la fundación del DCB, con la aprobación general de las más de 400 personas presentes. Se encargó al A.H. Christoph Martin asumir la presidencia; muchos hermanos de la corporación integraron el comité central y otros fueron nombrados representantes en las provincias, por lo que puede afirmarse con razón que el DCB es un hijo de la Burschenschaft. Su principal tarea debía ser constituir un centro para todos los germano-chilenos, a fin de responder mejor a la labor en favor de la colectividad alemana y de la conservación de la neutralidad chilena. Aunque las tareas del DCB han cambiado con los años, ha podido mantener sus actividades de forma ininterrumpida hasta nuestros días, de modo que hoy constituye una especie de organización que agrupa a todas las instituciones germano-chilenas del país.
La marcada simpatía de Chile por Alemania favoreció, naturalmente, los proyectos de la corporación durante los años de guerra. Sin temor a desagradar a las autoridades, se pudo trabajar en un fondo de guerra y enviar a Alemania innumerables donaciones para aliviar el sufrimiento. En un Burschenrat de 1916 se consideró suspender las actividades de la corporación en caso de una declaración de guerra entre Alemania y Chile, que, pese a todo, seguía siendo posible. Según los acuerdos adoptados en aquel B.R., el primer portavoz debía asumir entonces la custodia de los bienes de la Burschenschaft mientras durara el conflicto. Afortunadamente, el curso de los acontecimientos hizo que este proyecto nunca llegara a concretarse.
Con el armisticio de 1918 también comenzó una nueva etapa para la corporación. Los ánimos exaltados fueron calmándose poco a poco en todas partes. Surgió el clima adecuado para hacer un balance de lo vivido y considerar nuevos objetivos.
