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La posguerra

En los primeros años de posguerra, la actitud favorable a Alemania de nuestro país, históricamente tan vinculado a la colectividad alemana, tuvo efectos muy positivos para la Burschenschaft. Desde el comienzo, Chile procuró dejar atrás lo ocurrido. Los germano-chilenos volvieron a recibir la amistad de siempre en todos los círculos nacionales. Es comprensible que, bajo estas nuevas condiciones, la Burschenschaft recuperara pronto el lugar que le correspondía conforme a su orientación: chilena en las cuestiones estatales y políticas, y alemana en lo cultural.

La primera oportunidad en que todos los hermanos de Araucania volvieron a reunirse como antes fue el encuentro de Valdivia de 1948. Fue un acontecimiento alegre reencontrarse once años después de los desagradables sucesos que también habían tenido lugar en esa ciudad. Se recordó el pasado y se trazaron nuevos planes para el futuro. Durante el encuentro se habló especialmente del movimiento de las Burschenschaften en Chile en su conjunto y de las posibilidades de seguir consolidando su prestigio y reconocimiento.

Sin duda, a estas conversaciones se debió que en 1949, en un Burschenrat conjunto con Alte Herren de la Burschenschaft Andinia, se resolviera reactivar esa corporación, que había suspendido sus actividades poco antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Con ese propósito, nuestra corporación brindó a Andinia una colaboración activa e incondicional, poniendo al Bursch Edgar Hitpass a su disposición durante dos años como Fuchsmajor para el reinicio de sus actividades. En los años siguientes, a partir de 1950, el trabajo conjunto entre las distintas corporaciones fue, en general, uno de los rasgos más importantes. Después de la fundación de la «Burschenschaft Ripuaria» en Valparaíso en 1949, se trataba de acercar entre sí a las cuatro corporaciones que ya existían en Chile. Como es sabido, las únicas Burschenschaften que colaboraban estrechamente en este sentido eran Araucania y Montania. Estos lazos de amistad debían servir de punto de partida para nuevos acercamientos.

Los primeros intentos de fundar una organización que agrupara a las Burschenschaften chilenas se realizaron en 1951. Durante el aniversario de Araucania, las cuatro corporaciones celebraron un Burschenrat conjunto. Sin embargo, en aquella ocasión no se logró el objetivo.

Finalmente, en 1959 se fundó el Delegiertenconvent der Chilenischen Burschenschaften (D.C.C.B.) como un comité encargado de tratar los asuntos comunes de las corporaciones y de vincularlas en distintos aspectos de su actividad. El impulso directo para su fundación fue la propuesta de la Deutsche Burschenschaft de suscribir un convenio de amistad y trabajo con las Burschenschaften chilenas. Para ello se hizo evidente la necesidad de contar con una instancia central que pudiera representarlas ante el exterior con una sola voz. En la actualidad, el convenio encuentra su expresión práctica en el intercambio estudiantil regular con la Deutsche Burschenschaft que se inició gracias a él.

El número de corporaciones estudiantiles existentes en Chile aumentó a seis con la fundación de la «Burschenschaft Vulkania» en Valdivia (mayo de 1962) y la «Landsmannschaft Copihue» en Santiago (mayo de 1962). Sin embargo, la Landsmannschaft Copihue se disolvió poco después; solo la nueva Burschenschaft de Valdivia logró consolidarse.

Estos fueron los acontecimientos que en aquellos años resultaron importantes para el conjunto de las corporaciones de Chile.

Durante el mismo período también se realizaron diversas modificaciones y cambios en nuestra corporación. La idea que los inspiraba estaba vinculada, sin duda, al deseo de hacer de la Burschenschaft Araucania una institución adaptada a las nuevas exigencias de la época. En consonancia con este deseo, compartido tanto por los Alte Herren como por la Aktivitas, se modificaron los estatutos en español, el reglamento del tribunal de honor y los estatutos internos.

En 1954 se modificaron los estatutos en español para que, dentro del marco de la legislación chilena, la Burschenschaft adquiriera el carácter jurídico de «Corporación de Beneficencia». Con ello se consiguió que la corporación perdiera definitivamente cualquier apariencia de ser un cuerpo extraño dentro del país y se beneficiara de una exención tributaria total.

Por la misma época (1954), la cuestión de la vivienda volvió a ser urgente. La hermosa sede de Pedro de Valdivia 1013, que recordaba un castillo y que para muchos hermanos representaba la imagen misma de una casa para Araucania, se deterioraba cada vez más con los años. Por eso ya no era posible postergar mucho más una mudanza. Gracias a los incansables esfuerzos de los Alte Herren, pronto se pudo comenzar la construcción de una nueva sede. Esta quedó terminada a fines de 1955 y el traslado a las instalaciones de la calle Magdalena 090 se realizó durante las vacaciones de verano de 1956.