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Los años de guerra

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial en 1939, la Burschenschaft fue suspendiendo cada vez más el contacto con instituciones e iniciativas del Reich. Esto se hizo, ante todo, como medida de precaución para evitar dificultades en Chile.

A lo largo de los años de guerra, a nuestro país le resultó cada vez más difícil mantener la neutralidad frente a Alemania. La presión de las potencias aliadas en Sudamérica para conseguir la ruptura de relaciones con las potencias del Eje se intensificaba continuamente. Es comprensible que nuestro gobierno chileno no estuviera en condiciones de oponerse con firmeza definitiva a los propósitos de los enemigos de Alemania. Basta considerar el grado de dependencia económica del país respecto de Estados Unidos para comprender la situación extremadamente difícil del gobierno chileno de entonces. Finalmente, en el verano de 1943 (20 de enero), se produjo la ruptura de relaciones diplomáticas con Alemania.

Al gobierno chileno no le fue fácil dar este paso y alrededor de una cuarta parte de los senadores votó en contra de la medida. Además, la resolución hablaba de «suspensión de las relaciones diplomáticas», una fórmula que ni siquiera existía en el vocabulario del servicio exterior chileno y que puede interpretarse como un intento de dar un tono más moderado a la ruptura, como expresión de la simpatía extendida y de larga data por el pueblo alemán.

Pese a estas difíciles y desfavorables condiciones externas, la Burschenschaft pudo continuar sus actividades con éxito y seguir desarrollándose. Una muestra de ello fue la adquisición, en 1943, de la nueva y espaciosa sede de Pedro de Valdivia 1013: una casa originalmente magnífica y representativa que, sin duda, había conocido tiempos mejores, pero que resultó muy adecuada para la Burschenschaft. Dentro de una cierta discreción hacia el exterior, en la nueva sede siguieron realizándose interesantes asambleas generales, animadas Kneipen y una intensa vida social.

Por entonces, el Burschenrat adoptó decisiones importantes cuyos efectos se manifestarían principalmente en la posguerra. Un ejemplo fue el reconocimiento de los estudios de la Universidad Católica como equivalentes a los de la universidad estatal. Por una omisión involuntaria o quizá porque hasta entonces, por simple casualidad, los candidatos a la Burschenschaft siempre habían sido estudiantes de la Universidad de Chile, no se había realizado esta ampliación lógica. Cuando cada vez más jóvenes de ascendencia alemana comenzaron a estudiar en la Universidad Católica, se subsanó esta carencia y también se reconocieron los estudios en la U.C.

Otro punto importante debatido durante los años de guerra fue la «doble pertenencia corporativa» con la Burschenschaft Montania. Sin embargo, solo en 1947 se llegó a una resolución definitiva al respecto.

Así fueron pasando lentamente los años de guerra, marcados por el trabajo y la cautela y ensombrecidos por las tristes noticias de la prensa y la radio. Finalmente llegó 1945, año en el que se concretó la interrupción de las actividades de la Burschenschaft Araucania, tantas veces considerada. Cuando la situación de Alemania se volvió desesperada y solo cabía esperar el derrumbe del Reich, se consideró que la mejor solución era suspender provisionalmente toda actividad de la Burschenschaft. Esto ocurrió finalmente el 12 de abril de 1945, ante la declaración de guerra de Chile a Japón. Era la primera vez en la historia de la corporación que se interrumpía toda actividad: no se llevaban los colores ni se celebraban reuniones, no había correspondencia y tampoco se incorporaban nuevos miembros. Sin embargo, después de dos meses se retomaron las actividades con regularidad.