Los años de construcción
El comienzo del semestre de 1897 trajo nueva vida y nuevos acontecimientos a la asociación, que despertaba del descanso de las vacaciones. Los primeros Alte Herren —miembros egresados, llamados entonces Alte Burschen— se despidieron emocionados y definitivamente de la vida estudiantil. Fueron Fryderup y Hollstein quienes, tras rendir su examen estatal de Odontología, dejaron primero la capital para abrir una consulta en regiones.
Muchos miembros apenas debieron de sentir el sabor amargo que podría haber dejado esa partida, pues los intensos preparativos para el primer aniversario no daban mucho tiempo para pensamientos tristes. Las celebraciones tuvieron lugar los días 10 y 11 de abril. Fueron dos jornadas dedicadas por entero al júbilo y a la alegre convivencia. Recién el tercer día, junto con el cierre de los festejos, el 12 de abril, primer aniversario de la primera asamblea general, se eligió una nueva directiva. Según los estatutos de entonces, sus integrantes solo podían ocupar cada cargo durante un año. Así, después de la elección los cargos quedaron distribuidos de la siguiente manera:
Oberbursche (presidente): Wilhelm Münnich Secretario: Christoph Martin Tesorero: Emil Rose
Esta nueva directiva significó, por tanto, el intercambio de cargos entre Martin y Münnich y el nombramiento de Rose como tesorero. Es comprensible, entonces, que el trabajo, dedicado principalmente a consolidar internamente la asociación, continuara con la misma diligencia del primer año. Se elaboraron proyectos de estatutos, las llamadas "leyes de orden interno", resoluciones relativas a los derechos y deberes de los llamados miembros inactivos, etcétera. También se examinó por primera vez en profundidad el lugar que debía ocupar la Burschenschaft en la vida pública. Se acordó el ingreso de la B.A. a la Deutsche Akademische Vereinigung, una institución existente aquí en Chile. Sin embargo, se retiró de ella dos años después. El trabajo por realizar era grande y se emprendió con un empeño febril. En aquellos años se logró crear la base firme sobre la que después se desarrollaría la asociación.
El número de nuevos integrantes de la Burschenschaft, los Fuchsen, ya era bastante considerable para las condiciones de la época. Como no todos los Burschen podían asumir simultáneamente una responsabilidad eficaz en su formación, se decidió crear el cargo de Fuchsmajor. El miembro que lo ocupara tendría el deber de orientar y aconsejar a los recién ingresados en todas sus preguntas y problemas. Gracias a ello, en poco tiempo se logró responder en gran medida a las aspiraciones educativas de la asociación.
Por entonces también se dedicó mucha atención a los asuntos de la casa. Debido a sus deficiencias, la vivienda de la calle Estado se dejó muy pronto y se ocupó una nueva en la calle Puente 6 ½. En este nuevo hogar se instalaron por primera vez miembros como residentes.
Para mantener cierto orden doméstico bajo estas nuevas condiciones, poco después de la mudanza se crearon los llamados cargos auxiliares. Así se alivió en parte la carga de la directiva y, al mismo tiempo, se facilitó una solución rápida de los asuntos cotidianos.
En sus primeros años de existencia, la Burschenschaft intentó establecer contacto con asociaciones estudiantiles de Europa. Los esfuerzos, tímidos al comienzo, tuvieron mucho éxito, de modo que en poco tiempo se desarrolló una activa correspondencia con asociaciones alemanas, austríacas y de las regiones de la Marca Oriental. A través de esa correspondencia se estableció también, a fines de 1897, contacto con Rudolf Berger, político austríaco y miembro de una Burschenschaft que al principio ejerció una gran influencia en el desarrollo de la asociación. Era miembro de la Burschenschaft "Bruna Sudetia" de Viena y había sido elegido diputado del Consejo Imperial austríaco a una edad temprana.
Rudolf Berger era sin duda una personalidad interesante y muy definida. Con su trato cautivador y sus dotes de orador, sabía despertar la admiración de los miembros chilenos que lo encontraban en Europa. Se interesó mucho por la Burschenschaft y procuró apoyarla. En 1898 envió a la directiva un proyecto completo de estatutos y juramento de los miembros, y expuso sus puntos de vista y consejos en largas cartas. En 1900, Berger fue nombrado miembro honorario de la asociación en ausencia. Era la mayor distinción que la Burschenschaft podía otorgar a alguien en ese momento.
Según se dijo, circunstancias políticas en la monarquía danubiana llevaron a Berger, a fines de 1906, a dejar su patria austríaca y emigrar a Chile. Aquí participó activamente en la vida de la asociación y contribuyó con sugerencias e ideas a darle forma. Sin embargo, pocos años después la relación con Berger tuvo un desenlace inesperado y muy desagradable.
En la crónica de los primeros años de nuestra Burschenschaft hay todavía algunos acontecimientos importantes que registrar. Por ejemplo, no debe omitirse que ya en 1897 existió un antecesor de la actual "Asociación de Alte Herren". El 4 de septiembre de 1897 se fundó en La Unión, en casa del A.H. Hollstein, el "Bund der Alten Burschen der Araucania". Pero, por falta de nuevos integrantes en las provincias del sur, esta agrupación desapareció pronto. La actual "A.H.-Verband" no fue creada hasta 1936.
El uso de los colores de la asociación también se remonta a 1897. Antes, cada miembro de la Araucania llevaba un distintivo hecho por él mismo. En Chile no había entonces nadie que los fabricara siguiendo un modelo. Solo cuando llegó desde Alemania el pedido de los artículos de colores deseados pudo cada miembro llevar una banda cruzada sobre el pecho. La entrega de las bandas, que Münnich anunció con un enérgico discurso y realizó personalmente, dio lugar a una hora solemne que se recordaría durante mucho tiempo.
La alegre vida estudiantil alcanzó ya en los primeros años un punto culminante que no volvería a igualarse hasta muchos años después. Sin duda esto se debió al notable talento de algunos Fuchsen. Bajo el nombre de "Polyulkia" formaron un grupo que, en toda ocasión propicia, presentaba pequeñas obras de su propia autoría y poemas divertidos. El verdadero motor de este grupo era Franz Vogel. Poseía un extraordinario talento poético y podía componer rimas con sentido para cualquier ocasión o acontecimiento.
Por entonces eran escasas las ocasiones festivas que permitían a la Burschenschaft tener una mayor presencia pública. Probablemente la única de ese tipo fue la ceremonia de bendición de la bandera celebrada el 21 de mayo de 1909. Fue la primera vez que la asociación, como anfitriona, reunió en sus dependencias a representantes de casi todas las instituciones alemanas. Al Kommers —la celebración estudiantil solemne con que comenzaron los festejos— asistieron unos 250 invitados de Santiago y regiones. Fue, sin duda, un gran logro de la directiva encabezada por Arthur Fritz, si se considera que la asociación contaba en total con apenas 50 miembros. La ceremonia de la bandera de 1909 fue importante para la Burschenschaft porque, en la práctica, significó su incorporación a la vida social. Desde entonces, sus miembros cultivaron una estimulante amistad con los profesores universitarios alemanes que vivían en Santiago y que también habían asistido al Kommers festivo. Se encontraban en celebraciones familiares y en pequeños bailes organizados en círculos cercanos. Esta amena relación de los miembros de la Burschenschaft con la comunidad alemana alcanzó su punto culminante poco antes del inicio de la Primera Guerra Mundial. Por entonces, la asociación gozaba de reconocimiento general.
Pero, al mismo tiempo que aparecían estos signos de éxito exterior, en la vida interna de la asociación se preparaban todos los síntomas de una crisis. La energía y el empeño con que se había trabajado en la construcción de la Burschenschaft durante los primeros años se fueron apagando lentamente.
A comienzos de la década de 1910, los problemas mencionados llegaron a su punto más alto. Era significativo que las Kneipen, antes celebradas con tanta alegría, se hubieran convertido en una ocasión para abandonarse sin contención. Fue necesario todo el esfuerzo del A.H. Arthur Fritz para restablecer el orden interno dañado. Poco a poco se logró eliminar los aspectos secundarios que ensombrecían la vida de la asociación. En este ámbito, el A.H. Fritz consiguió en pocos meses imponer el Bierkomment aprobado en 1910 como única norma válida para las reuniones de camaradería.
Además, la asociación sufrió por entonces un golpe muy doloroso. La conducta inesperada de Rudolf Berger en ámbitos que evidentemente no tenían relación directa con la actividad de la Burschenschaft, pero que de ningún modo eran compatibles con su espíritu e ideales, provocó una situación muy difícil. Finalmente, en mayo de 1911, el consejo de miembros decidió romper toda relación de la Burschenschaft con Rudolf Berger y excluirlo de sus filas.
Para establecer un orden duradero para toda la vida de la asociación, en 1913 se elaboraron los estatutos definitivos, los estatutos del tribunal de honor y los llamados "estatutos no escritos", una especie de reglamento de la casa que establece ciertas normas de conducta para la convivencia en el hogar y en público. Así, la asociación volvió a encaminarse y pudo afrontar las exigencias que le depararía el futuro.
Las causas profundas de la crisis mencionada fueron, sin duda, de diversa índole. La falta de una disciplina más firme fue indudablemente un motivo decisivo. Cabe señalar que, en el desarrollo posterior de la asociación, nunca volvió a producirse una situación crítica de esa naturaleza debida únicamente a dificultades internas.
