Las últimas décadas del siglo XX
Los años sesenta significaron para las universidades un cambio en el desarrollo que habían tenido hasta entonces. En aquella época, las universidades se vieron fuertemente influidas por las ideologías políticas. Para la juventud, la Guerra Fría ya no era justificable; tampoco lo eran las tradiciones y costumbres restrictivas que, a ojos de las nuevas generaciones, solo representaban un obstáculo para la libertad. Además, la aspiración a la paz adquirió una importancia especial entre los jóvenes. La guerra de Vietnam estuvo acompañada de manifestaciones masivas de gran repercusión pública. Sí, la juventud quería tener su lugar en los acontecimientos mundiales.
Los partidos políticos dejaron de respetar la independencia de las universidades. Los estudiantes se veían expuestos a las más diversas tendencias, tanto políticas como filosóficas. En 1967, el enfrentamiento ideológico alcanzó un punto culminante, en el que los movimientos de reforma de las universidades francesas desempeñaron un papel decisivo. Algo similar ocurrió en Alemania, donde el movimiento del 68 dio lugar a un sistema de educación superior completamente renovado, aunque no siempre en beneficio de la universidad. Toda Europa se agitaba con nuevas ideas que la juventud intentaba encarnar. Como es sabido, el movimiento más fuerte fue el hippie o Flower Power. En Sudamérica, estas nuevas circunstancias se hicieron sentir intensamente, sobre todo en el ámbito político. Las desigualdades de poder social, el afán de dominio sin consideración por las necesidades de los pueblos, la demagogia y las falsas promesas a los países y sus habitantes condujeron al surgimiento de tendencias revolucionarias y al quiebre de los inestables gobiernos del hemisferio sur.
La Burschenschaft Araucania siempre fue una institución que reunía a estudiantes de pensamiento libre y no permaneció ajena a estos problemas. Cuando el gobierno de la Unidad Popular llegó al poder en Chile, comenzó para las universidades un período muy irregular, con frecuentes interrupciones de las clases y situaciones en parte bastante caóticas, que también afectaron seriamente el desarrollo normal de los exámenes y los cierres de semestre. Como consecuencia, los semestres se prolongaban hasta el verano. El nivel de las universidades chilenas se fue deteriorando cada vez más.
La B.A. también se vio afectada por esta politización. Con frecuencia había diferencias de opinión entre los hermanos que, aunque encendían mucho los ánimos, no perjudicaban demasiado el desarrollo de la vida de la corporación. La mayoría de los hermanos mantenía una posición predominantemente moderada frente a los acontecimientos en Chile. Todos tenían claro que lo ocurrido en aquellos años era de enorme importancia para el futuro del país. Sin embargo, la B.A. siguió siendo una institución independiente y apolítica. En ese tiempo se planteó la pregunta de si podían admitirse marxistas como miembros de la B.A. Prevaleció la idea de que la corporación era una institución de hombres de pensamiento libre.
La administración doméstica fue la más afectada, ya que la escasez de alimentos dificultaba enormemente el abastecimiento de la Aktivitas. Estas circunstancias provocaron, lógicamente, problemas difíciles de distinta índole, que en parte pudieron resolverse con la ayuda de las familias de los hermanos del sur.
Tanto las actividades internas de la B.A. como las celebraciones de aniversario pudieron desarrollarse con normalidad. Con motivo del 75.º aniversario de la corporación se realizó un encuentro de verano en Osorno en 1971. En aquellos años, la Aktivitas era numerosa y el conocimiento del alemán seguía manteniéndose en un nivel todavía satisfactorio.
Cabe mencionar que, ante la situación política y económica, un número no menor de Alte Herren dejó Chile y algunos miembros activos continuaron sus estudios en Alemania.
Después del golpe de Estado de las Fuerzas Armadas del 11 de septiembre de 1973, la situación cambió drásticamente en lo político y social. A pesar del tenso ambiente interno, las universidades pudieron volver a impartir clases dentro de un cierto marco de orden y normalidad. Por otra parte, sin embargo, la intervención del régimen militar en las universidades significó una clara restricción de la autonomía y la libertad académica.
Los Alte Herren de la B.A. continuaron desempeñando un papel importante dentro de la comunidad germano-chilena, dando continuidad a la disposición iniciada en los años veinte de participar activamente en los directorios de las distintas instituciones. Así contribuyeron de forma decisiva a la creación de nuevas entidades y obras, que a su vez trajeron nuevas tareas y desafíos.
En 1969 se fundó la Mädchenschaft Erika Michaelsen Koch. El A.H. Peter Michaelsen había dispuesto en su testamento que, en memoria de su hija fallecida muy joven, su patrimonio sirviera para fundar una corporación que, inspirada en el espíritu de nuestras Burschenschaften chilenas, permitiera reunir a estudiantes universitarias germano-chilenas y ofrecerles una casa en Santiago. Gracias al esfuerzo de algunos Alte Herren, esta idea pudo concretarse y se adquirió una casa adecuada. Desde entonces existe una activa colaboración con la Mädchenschaft.
En 1970 se creó la Beca Christoph Martin como «Corporación de Beneficencia». Hasta hoy, esta beca ayuda a financiar los estudios de alumnos que se encuentran en una situación económica difícil y pueden acreditar un buen rendimiento y conocimientos de alemán.
La aprobación de una nueva legislación en 1980 transformó profundamente el sistema de educación superior chileno. Las nuevas disposiciones significaron la introducción de aranceles en las universidades existentes y permitieron la creación de nuevas universidades privadas.
No estaba prevista la posibilidad de admitir en la corporación a estudiantes de estas nuevas universidades. El aumento de su número y el nivel académico satisfactorio alcanzado por algunas de ellas llevaron a la B.A. a levantar estas restricciones progresivamente. Durante los años ochenta, las actividades de la B.A. transcurrieron sin dificultades importantes. El número de miembros activos era suficiente para mantener siempre llena de vida la casa. Las celebraciones de los 95 años de la B.A. concluyeron con un encuentro de verano en Antillanca. A partir de 1991 se comenzó a pensar en la organización del centenario de la B.A., que se celebraría en 1996, y se pusieron en marcha las primeras actividades relacionadas con él.
Durante las últimas décadas, Santiago creció con gran rapidez. El entorno de la casa de la corporación en Magdalena 090, al igual que otros sectores entonces periféricos, se convirtió en una nueva parte de la ciudad en la que surgieron edificios de oficinas y se perdió el carácter residencial. Al comienzo, la casa destacaba entre viviendas familiares. Pero el desarrollo de la gran ciudad trajo la construcción de edificios en altura, que aparecían de golpe por todas partes. Los vecinos de los últimos años en Magdalena también vivían ya en ese tipo de construcciones. Junto a la sede de Araucania había dos edificios altos. La cierta comprensión que antes existía frente a los frecuentes ruidos nocturnos de la corporación estudiantil se transformó en molestia. Naturalmente, la vida de la corporación se resintió. Se comenzó entonces a considerar la posibilidad de mudarse. Cuando se supo que se construiría otro gran edificio que taparía la última vista despejada de la casa, se resolvió vender la sede y trasladarse. La casa de Magdalena se dejó a fines de marzo de 1994. Se encargó a una comisión de Alte Herren y Burschen activos la tarea de encontrar una nueva sede para nuestra Burschenschaft. Con especial cuidado y mucho esfuerzo, la comisión logró hallar en poco tiempo una vivienda amplia y adecuada. Con el producto de la venta de Magdalena 090 y aportes extraordinarios de la Altherrenschaft se compró la casa de La Serena 478, esquina Del Inca, en la misma comuna de Las Condes. La casa necesitaba diversas obras de renovación y remodelación, de modo que el traslado definitivo a esta nueva y hermosa sede solo se realizó en marzo de 1995. Entretanto, la Burschenschaft tuvo que alojarse en casas prestadas y arrendadas.
Con esta nueva sede y energías renovadas, la Burschenschaft Araucania se dispuso a enfrentar los desafíos de los nuevos tiempos. Consciente de los cambios de la sociedad actual, defiende con plena convicción los ideales que han determinado su vida desde el comienzo de su historia.
